Y un robot me dijo «Hola»

¿Cuán difícil hubiese sido imaginar hace 20 años la sociedad moderna de hoy? Soñamos un mundo informatizado, lleno de tecnología, donde un botón nos haga  la vida más fácil, desde que tengo razón crecí viendo películas llamadas en su tiempo de “ciencia ficción” y que ahora no lo son tanto. Solo muy pocos se atrevieron a pensar que ese desarrollo idílico que un día reflejamos en libros, radio y televisión llegaría a nuestras vidas en tan poco tiempo.

No sabría si llamar héroes aquellos que vieron pasar por sus manos discos de vinilo, cassete, discos compactos, memorias flash etc. menciono solo esto por poner el ejemplo, pero hay mucho pero mucho más que mencionar.

Tampoco muchos se atrevieron a pensar que esas máquinas de pantalla negra y cursor parpadeante de 10mb de disco iban a terminar (al menos por ahora) en core i9, cientos de tera bytes de almacenamiento y con semejante interfaz, que un teléfono de disco se convirtiera en una PC de bolsillo con más rendimiento que aquella maquina que llevó al hombre a la luna, que pasáramos de tener un tv en blanco y negro a un pantalla plana de 57 pulgadas, full HD, 4K, televisión digital y muchos más.

 

¿Cuántos imaginaron el internet que conocemos? Un mundo conectado, una gran aldea digital. Aquellos que lo vivieron todo y todavía lo viven yo los llamo simplemente “afortunados”.

 

La representación más recurrente en nuestra filmografía siempre fue aquella de ver un mundo robotizado, maquinas parlantes hechas a nuestra imagen sirviendo al hombre. Es muy difícil saber cuántas veces habremos visto esto en televisión, siempre incrédulo e impresionado de tamaña ambición de futuro.

Pero: ¿Qué tan lejos estamos de la ciencia ficción?

 

Seriamos muy ridículos o testarudos en no aprender de la lección que nos ha dado nuestra capacidad de inventiva y desarrollo, lo que pareciera la gran proeza, darle inteligencia a una maquina está dando sus primeros pasos para lograr el sueño.

Muchos ven con incredulidad la posibilidad de algún día hablar con un robot, “¿Estás loco? Todavía falta mucho para eso”, lo que no imaginaron es que llevaban mucho tiempo hablando con robots y ni siquiera lo notaron. En la década de los 80 se desarrolló uno de los primeros programas capaces de establecer una conversación (eso sí, muy básico), estos bots conversadores sin cuerpo ni alma sentaron las bases para lo que hoy conocemos como robots conversadores que están muy de moda en Facebook. Son más comunes de lo que usted es capaz de imaginar, de los más básicos hasta los más avanzados y por ahora con toda la intención de hacer daño.

Recuerdo la primera vez que escuché hablar del tema, un amigo mío muy emocionado me comentó de un amor virtual, española, bella y universitaria. ¡Vaya que dichoso! dije yo, y continuamos la conversación. Empezamos a desmenuzar los detalles de la situación platónica y a modo de pregunta me dijo: ¿Qué tan avanzados estamos en el tema de los robots?

Me percaté enseguida de lo que quería insinuar, quizás pensó que la pregunta directa sería ridícula, pero como buenos amigos la entendí a la perfección. Su preocupación aunque la vi un poco paranoica la hice mía, nos pusimos de acuerdo en un par de detalles y nos decidimos a salir de la duda.

Sin mucho esfuerzo pude entrar en la red de amigos de su amiga, revisar su escueto perfil de usuario, un inusual historial de publicaciones donde no había un solo rastro de sentimiento e interés marcado de algún tipo. El próximo paso sería el diálogo, la prueba definitiva a tanta especulación, pero como si estuviera escuchando la conversación fue ella quien dijo la primera palabra: “Hola”

Tengo que decir que no me lo esperaba, la conversación fue lo suficientemente buena para darle el beneficio de la duda, pero solo eso. Uno de los elementos que más me llamó la atención fue la redacción, eso sí justificada por una supuesta descendencia francesa. Aunque sus ideas daban la apariencia de tener alguna claridad poco a poco me fui convenciendo, después todo terminó cuando me pidió encender la webcam para intercambiar imágenes (inapropiadas para esta escritura).

Hace varios años ya de esta anécdota, nunca tuve paciencia para contar y documentar cuantos bots conversadores pude identificar. El patrón fundamental radica en la obtención de una información privilegiada de la persona, que luego pueda ser utilizada como moneda de cambio, el chantaje clásico. En este caso la tecnología vino a la ayuda para crear la maquina ideal para automatizar la “ingeniería social”. Los tipos de ataques que utilizan la ingeniería social son los que históricamente más afectan a las personas día a día, cuentas bancarias saqueadas, bienes, servicios y todo lo que pueda generar dinero al atacante.

Para no terminar este escrito en el susto de la peligrosidad de las redes, puedo decir que no todo es malo. La moraleja principal es que la tecnología siempre ha sido un medio para lograr un fin, malo o bueno, depende completamente de nosotros. Si usted coge un martillo y lo utiliza para clavar el clavo que necesita estaría resolviendo un gran problema para usted, si en cambio lo utiliza para golpearle la cabeza a alguien simplemente estaría dándole un uso inapropiado (el martillo no tiene la culpa).

Recientemente pude presenciar una conferencia magistral del profesor Hiroshi Ishiguro, que puso en perspectiva los disímiles usos que tiene y tendrán los robots en nuestra vida cotidiana, desde acompañamiento sentimental hasta tareas concretas en nuestra sociedad. Este señor que ha hecho una copia de sí mismo en un robot, tiene como meta más cercana construir los robots que servirán como guías turísticas para los Juegos Olímpicos de Tokio, debido a la gran barrera del idioma que existirá según expresó.

 

Como ven el futuro nunca ha estado lejos, el mañana siempre será hoy a las 12:00 de la noche.

Recuerde siempre que si un robot le dice “Hola”,  ¡¡ salude hombre que no es Terminator !!

 

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